En esta meditación te invitamos a calmar tu mente, confiar y habitar el silencio. Meditación de luna nueva en Géminis

Hola, muy buenas tardes. Muy bienvenidas y bienvenidos a este momento de meditación en esta luna nueva en Géminis. Hoy les tenemos una propuesta para estas lunas nuevas, y quisiéramos hacer esa propuesta de que lo que vivamos en la luna nueva lo anotemos. Vamos a hacer como una especie de cuadernito, o de librito de agenda, para que lo que vivamos el día de hoy lo podamos revisar en la luna llena correspondiente. Porque el día de hoy nosotros hacemos una siembra y pensábamos con María Victoria: ¿y qué tal si además de solo meditar, digámoslo así, le damos como algo más que haga que este ejercicio de la meditación tenga posteriormente una valoración o una observación? Así que bueno, María Victoria, si quieres seguir y compartir un poquito esta idea que tenemos a partir de hoy de las lunas nuevas.
Vale, vale. Eh, sí, porque la época de la luna nueva es para sembrar, para sembrar intenciones, y las lunas llenas serían para recoger aquello que hemos sembrado. Entonces, hemos pensado que estaría muy bien que vamos a apuntar, a anotar qué es lo que hemos sembrado, y después vamos a revisarlo cuando sea la luna llena de ese mismo signo, y a ver qué es lo que hemos podido conseguir de todo aquello que hemos hablado, qué cosecha vamos a recoger. Las lunas llenas son de recogida de cosecha. Así que bueno, esa es nuestra propuesta: que vayamos tomando un poquito más de conciencia por escrito de lo que sembramos y de lo que obtenemos después, del fruto que vamos a recoger de estas siembras que estamos haciendo. Eh, sigue, si quieres.
Sí, es que decíamos con María Victoria que muchas veces decimos: «¿Y qué estaba pasando seis meses antes, o qué fue lo que sembraste hace un tiempo?», y uno no se acuerda. Pues a veces se puede acordar, pero no siempre. O sea, ¿qué estaba pasando? Entonces, la idea es eso: vamos a hacer un cuadernito que lo vamos a llamar «Nuestras lunas nuevas» y así podremos tener como un registro de esa bitácora que estas meditaciones nos traen para nuestra vida. Así que bueno, pues esa es la propuesta. He estado mirando, la luna llena se va a producir en Géminis el día 24 de noviembre. Así que tenemos ahí un plazo que no llega a los seis meses porque las lunas van más rápido que los meses naturales para poder poner de manifiesto, hacer materializar aquello que nos queremos proponer.
Y pensábamos con María Victoria, de pronto, a partir de esta propuesta, comenzar a hacer como un pequeño encuentro alrededor de la luna llena, pero mirando un poco lo que haya pasado en la luna nueva. Así que de esta forma vamos como a hilar eso, ¿no? No solamente es el momento, sino qué ha pasado. Si lo quieren compartir, así nos animamos todos. ¿De acuerdo? Bueno, muy bien. Entonces, si te parece, comenzamos.
Sí, sí. Nada, comentarles que estamos a nivel del cielo en un momento muy dulce porque hay unas alineaciones muy bonitas. Está Júpiter alineado con Venus. Venus, que es la diosa de la armonía y del amor, y entonces Júpiter es el gran expansor, con lo cual es un momento muy dulce, ¿no? Y luego, además, tenemos a los tres planetas transpersonales comunicándose entre ellos con una comunicación muy favorable, con lo cual están influyendo beneficiosamente en todo lo que es más allá de nuestra personalidad y, ya llegando un poco más lejos, en todo lo que es la humanidad, ¿no? No es algo que influye en nuestra personalidad directamente, sino en aquello que va más allá de nuestra personalidad, que sería nuestra parte más mística, y también en lo que va más allá de nosotros, que es en todos los humanos con los que compartimos, ¿no?
Y bueno, bajo estos buenos auspicios, vamos a meternos con Géminis, que como ya habíamos comentado, por lo menos en el chat, es el que rige la mente, la comunicación, los viajes cortos, las relaciones con las personas más próximas como nuestros hermanos y nuestros vecinos. Pero sobre todo vamos a mirar nuestra mente, que es lo que yo creo que más nos interesa.
Así que vamos a empezar la meditación y lo vamos a hacer como siempre: sentándonos en nuestra posición elegida, dulcemente cerrando los ojitos, y vamos a tomar conciencia de cuál es nuestra postura en este momento. Ponemos atención en la planta de los pies para sentir allí el contacto con el suelo. Y a través de este contacto también nos sentimos conectados con la Tierra, con este planeta que nos sostiene. Sentimos que ahí estamos arraigados y que nos llega por ahí toda la fuerza de la Madre Tierra.
Pasamos ahora la atención a nuestra columna vertebral. Vamos a intentar mantenerla lo más recta posible, pero sin forzar; respetamos sus curvaturas naturales. Pasamos a los hombros; dejamos que se alejen de las orejas, que caigan por su propio peso hacia la tierra, y los llevamos ligeramente hacia atrás para abrir el pecho, para informarle a nuestro cuerpo y a nuestro ser que estamos en disposición de recibir. Nuestras manos estarán reposando en el regazo, sobre las piernas abiertas o formando un mudra. Y desde aquí pasamos la atención a la barbilla, que la vamos a inclinar ligeramente hacia delante; y así, de esta manera, vamos a dejar liberada la zona cervical y permitir que la coronilla quede directamente enfocada al cielo. Y además, con este gesto conseguimos también, de una forma simbólica, que nuestra mente se aproxime más a nuestro corazón.
Observa tu cara. Haz intención para que todas tus facciones estén relajadas, que reflejen paz y serenidad. Y tus ojos van a permanecer cerrados con los menos movimientos posibles, y con la intención de que la mirada la vamos a volver así hacia nuestro interior. Y nos recordamos que este momento nos lo vamos a dedicar exclusivamente a observar y a meditar sobre nuestro ser. Recuérdate que este momento es solo para ti, que no hay nada más que hacer, no hay nada que resolver en este momento.
Vamos a pasar ahora el foco de la atención a nuestra respiración. Observa primero cómo es, cómo estás respirando en este momento: si tu respiración es agitada, si es superficial… Y suavemente, y poco a poco, vas poniendo intención en hacer tu respiración más profunda y más completa. Vamos a poner ahora nuestra atención en el momento de la espiración. Con cada expulsión del aire vamos a soltar también todas aquellas tensiones que hay en tu cuerpo. Con la siguiente espiración sueltas aquellas emociones que estén rondando por ti, que pudieran estar alterándote; y la próxima vez que espires, suelta las perturbaciones que pueden existir en tu mente. Cada vez que sueltas, estás entregando lo que te sobra a la tierra, porque ella sabe qué hacer con aquello que le envías. La tierra sabe compostar y sabe transformar todas estas dificultades en algunos nutrientes que son adecuados para seguir fomentando la vida.
Y tras este acto de soltar, vamos a pasar ahora la atención al momento de la inspiración. Cuando tomas el aire, tu cerebro va a interpretar esta acción y a emitir una orden a tus neuronas para que se alineen perfectamente. En la próxima inspiración llevamos este aire hasta nuestro corazón y nos hacemos conscientes de que, con la llegada de esta bocanada de oxígeno, tu corazón se coloca y adquiere coherencia. Y vuelves a sentir cómo el aire entra dentro de ti, y que esta vez con él te vas a llenar de energía vital que se distribuye por todo tu cuerpo, que va a alimentar a cada una de tus células. Con esto hemos puesto la intención en que todo nuestro ser (cuerpo, emociones, mente) goce en este preciso momento de un perfecto bienestar.
Ahora vamos a usar la imaginación. Te voy a pedir que te transportes a la noche de la luna nueva, esta noche en la que no gozamos de la luz de nuestro satélite, pero aparece un profundo manto de luz azul oscuro que contiene en él múltiples estrellas centelleantes. Observas que estas estrellas se están organizando entre sí, uniéndose y formando constelaciones. Esta visión puede recordarnos a todo el conjunto de neuronas que tenemos, que se encienden y se comunican entre ellas y se van entrelazando para elaborar ideas, conceptos, pensamientos, mensajes. Sigue contemplando este paisaje cósmico y ante él hazte una pregunta: ¿qué pensamientos habitan ahora mismo en mi mente?
Hoy vamos a ponernos en el lugar del observador. Vamos a contemplar nuestra propia mente y vamos a aprovechar que tenemos a Urano, que es el planeta de la tecnología y la innovación, transitando por Géminis, es decir, está muy cerquita de donde se posa nuestra atención hoy; y le pedimos que cree para nosotros algo exclusivo, que cree una pantalla que de forma mágica esté conectada directamente con nuestra psique. Y ahora ves cómo en la inmensidad de este cielo aparece esta gran pantalla. Te va a mostrar a ti, y solo a ti, todo lo que está con atención en tu mente: las imágenes, los sonidos y, sobre todo, los susurros de tu propia voz interior. Todo lo que se está gestando en tu inconsciente. Estás ante una oportunidad de oro para conocer qué está bullendo en tu interior.
Y te voy a hacer una primera propuesta muy simple, que es observar esta pantalla para ver qué aparece en ella mientras no estás haciendo absolutamente nada. Recuerda que tú eres el observador, el testigo; tú no eres tu mente. Tu mente la estás viendo allí fuera expuesta, y tú desde tu centro la vas a contemplar. La vas a contemplar dándote cuenta de todo lo que aparece en ella: imágenes, quizás recuerdos que emergen desde el pasado (desde el pasado más reciente o más anterior), pueden aparecer relatos de cosas que te han acontecido o proyecciones de lo que quieres hacer en un futuro. Así que te propongo que nos vamos a quedar ahí unos breves momentos sin hacer nada, solo observando.
Y respiras y mantienes tu respiración…
—Se te fue el sonido, María Victoria.
—No, no se me fue el sonido. Era para que observáramos la mente sin hacer nada.
Eh, volvemos entonces a nuestra meditación. Traemos los recuerdos de lo que hemos podido observar y mira a ver qué has visto, qué has podido oír o sentir. Puede que ni siquiera lo recuerdes, que tu desconexión haya sido total; o puede que haya surgido un solo pensamiento y que hayas ido detrás de él, enredándote en él como siguiendo ese mismo hilo conductor; o quizás tu mente haya ido saltando de una idea a otra, de relato en relato. Este ejercicio era para comprobar que tu mente, aunque tú no le des ninguna orden, sigue actuando por su cuenta. Vamos a continuar durante toda la meditación habitando este espacio de pura observación. Así que vamos a indagar en esto que hace tu mente cuando tú no la diriges hacia un objetivo concreto. Has tenido un ratito para ver qué pasaba por ella, pero como es poco tiempo, vamos a pedirle a esta pantalla mágica que también nos traiga recuerdos de otros momentos anteriores, de esos momentos que pueden ser muy frecuentes en nuestra vida y en los que nuestra voz interior te habla, te habla sin tregua. Esta voz te está informando de todo aquello que permanece anclado en ti, de tus patrones de conducta automáticos, también de cómo aprendiste a gestionar tus emociones y quizás también te esté recordando aquellas heridas profundas, algunas de ellas que permanecen ocultas en la sombra.
Ahora le vamos a pedir otra cosa a nuestra pantalla. Le vamos a decir que encienda una cámara que va a entrar en nuestro interior para recorrer todas las neuronas que tenemos, todas esas neuronas que están dando vida a nuestro cuerpo. Y recuerda que las neuronas no habitan solo en el cerebro, sino que andan por todo tu ser. Así que imagínate esta cámara recorriéndote por dentro. Estás viendo como estrellas luminosas (que te recuerdan a las que viste antes en el cielo) a todas tus neuronas. Y así como las estrellas se entrelazaban entre ellas en constelaciones, ahora también puedes observar las conexiones que hay entre tus neuronas, los caminos que han creado. Caminos que se han forjado durante muchos años, autopistas biológicas que se han ido consolidando y reforzando cada vez que repetíamos el mismo pensamiento. Estos senderos, estas conexiones neuronales, responden a nuestros patrones internos, a nuestras creencias, y normalmente están bien ancladas e instaladas en nuestra estructura mental. Son muy sólidas. Se empezaron a formar quizás cuando eras apenas un bebé o tal vez mucho antes, porque pudieron llegar a ti gracias a la epigenética, heredando estos patrones y creencias de tu clan y de tu historia familiar. También habrá otros caminos más nuevos que se habrán esculpido a raíz de tus propias experiencias vitales. Estos caminos que están tan consolidados se activan en automático: cada vez que aparece el mismo detonante, se activa el mismo camino y va a provocar en ti la misma respuesta, la misma respuesta que ha aprendido.
Y aquí es donde podemos hacernos una gran pregunta evolutiva: ahora, en este instante que estoy viviendo en mi vida, ¿quiero seguir fortaleciendo estos viejos caminos? Quizás descubras que algunos de ellos ya no son de ayuda, sino que son una pesada carga, y prefieras trabajar para que se vayan disolviendo. Quizás ahora lo que desees es que en tu universo interior se creen nuevas y luminosas autopistas que te proporcionen más paz y más libertad. Vamos a observar qué sentimos. Vamos a llevar a nuestro cuerpo estas creencias propiciadas por estos caminos neuronales.
Y hoy reconoces todos esos pensamientos con sus emociones, sus formas, sus colores… aquello que has podido observar en esa pantalla. Ahora obsérvalos; mira cómo son, cómo son estos pensamientos: si son grandes, si son pesados. Te proponemos escoger uno de esos pensamientos que están ahí, o varios si así lo deseas; esos pensamientos que están ahí rondando y con los que la mente se queda, con ese tráfico de información que estos representan. Acerca hacia ti esos pensamientos y date un momento para sentir qué siente tu cuerpo cuando acercas uno de esos pensamientos o varios. Acércalos y siente cómo se siente ese o esos pensamientos que producen ese ruido y esa congestión en tus vías neuronales. Tómate un momento para sentirlos. Reconoce en tu cuerpo qué te llama la atención, qué se siente. Tal vez en algún lugar de tu cuerpo hay alguna sensación mayor. Reconoce si es pesada, si es ligera, cómo es esta sensación, y respírala. Respira esta sensación, respira lo que experimentas. Respira. Inhala, exhala. Reconócelo. Reconoce esta energía. Inhala, exhala.
Y te das cuenta de que ya no hace falta sostener esos pensamientos, ese pensamiento, y te preguntas: ¿cómo hago?, ¿cómo se suelta un pensamiento de estos? Hoy la luna nueva, con ese Júpiter en expansión, nos da esa oportunidad de soltar aquellos pensamientos, aquellas preocupaciones, aquello que congestiona nuestra vida neuronal a través de la confianza. Para ello, te pedimos que te visualices en un momento de tu infancia: la niña, el niño que eres y que has sido. Tómate un momento para encontrar a esa niña, a ese niño interior. Si te es difícil encontrarla, simplemente traes una energía, una luz como una esfera y la pones cerca de tu corazón. Esta niña, este niño, se siente ahora cerca de su padre universal. Puede ser su padre biológico, su padre cercano, Dios Padre, Padre Universal… Permítete sentir esa energía del Padre, de ese Padre Universal que viene a ti hoy a dejar que esa niña, que ese niño interior se siente en su regazo. Siéntate en esa energía del Padre, de ese Padre Universal, de ese Dios Padre, y deja que la niña se siente en ese regazo. Aquí hay un padre muy amoroso que te dice: «Yo me hago cargo». Experimenta la sensación de la confianza que el Padre Universal, que Dios Padre, que esa esencia de padre en ti te puede dar. Si lo sientes, puedes colocar tu cabeza en su pecho y experimentar el agradable abrazo de nuestro Padre Universal. Siente cómo tu padre te sostiene; siente cómo te sientes sostenida, sostenido, amado… Todo está bien.
Y desde este lugar, en ese regazo del Padre, observas cómo esa energía, aquello que te preocupa, aquellos pensamientos, aquello que habías visto, va tomando un aire de ligereza, acercándose a la Madre Tierra para que la tierra lo pueda transmutar. Aquí en el regazo del Padre, donde todo está bien, puedes confiar. Confía, mi niña; confía, mi niño, todo va a estar bien. Y todas aquellas memorias, aquellas situaciones de dolor que se hayan relacionado con ese pensamiento o esos pensamientos y que tu niña, tu niño haya experimentado, hoy experimentas una agradable sensación de esa luz de confianza que viene del Padre y lo deja en la Madre Tierra para que la tierra lo transmute. Siente la libertad, siente la levedad donde la confianza en el Padre habita en ti. Nuevamente siéntete apoyada, sostenida. Es tiempo de esperanza, es tiempo de confianza y es tiempo de soltar memorias que ya no necesitas sostener y que producen un ruido mental que no hace falta en tu vida.
Y siente la energía expansiva del día de hoy y te entregas a ese padre amoroso, a ese Dios Padre, a ese Padre Universal, para que de aquí en adelante, cuando experimentes esas preocupaciones, esas sensaciones de congestión, de ruido en tu mente, simplemente recuerdes cómo sentarte en su regazo y experimentar la confianza en él. Permítete sentirte cuidada, cuidado, amado y sostenido por el Padre Universal. Y respira, sueltas el aire, continúa con tu meditación.
Quédate con esta sensación tan bonita de confianza, esta manera tan maravillosa de alimentar a tu mente, de sentirte confiada y querida. Y además de esto, vamos a experimentar otra forma muy hermosa de alimentar nuestra mente: vamos a ver cómo podemos proporcionarle descanso. Volvemos de nuevo a habitar ese espacio del observador y vamos a seguir prestando atención amorosa a los pensamientos que emergen, aparecen y, además, de forma natural luego se desvanecen. No los calificas, no los juzgas, solo los dejas pasar. Visualiza tus pensamientos como nubes rotando en el cielo y que están empujadas por un suave viento.
Y bien, siguiendo nuestra observación, vamos a poner la atención en un instante que es verdaderamente sagrado. Es el momento exacto en el que te das cuenta de que tu mente por sí sola ha empezado a hablarte. Este es un umbral de gran importancia: el momento de darte cuenta. Hazle saber a tu mente que bendices ese instante de lucidez. Darte cuenta de cómo fluye automáticamente tu mente es un despertar, y desde hoy vas a intentar crear el hábito de darte cuenta. Considera que es una herramienta poderosísima, que es la vía a través de la cual podemos ir tomando conciencia de todo lo que fluye en nuestro universo interior. Cada vez que te percatas ahora mismo del flujo automático que mantiene tu mente, detienes por unos instantes su actividad y justo ahí, antes de que vuelva a aparecer un nuevo pensamiento, nota que se abre un espacio: un momento de absoluto vacío, un destello de silencio.
Concéntrate en este espacio, en este intermedio. Serán solo unos pequeños instantes, pero son sagrados. Son segundos que te revelan el fondo, el lienzo que sostiene todo el contenido de tu mente. Sigue observando. Sigue intentando localizar este espacio entre dos pensamientos, porque en este espacio está tu esencia primordial. Ahí vas a tener el reencuentro con la trascendencia. Toma conciencia de que cuando estás descansando esos segundos en este silencio, hay una paz profunda, una paz que emana desde el fondo. Y vamos a poner toda nuestra intención en habitar este remanso de silencio, de vacío. Cuando estás ahí, estás contactando con tu auténtica esencia, con esa paz imperturbable que tú eres; estás más allá de los ruidos, de los movimientos de la mente. Sigue buscando este instante. Profundiza ahí. Sumérgete en esta calma. Respira esta calma. Hazla tuya y guárdala para siempre en tu corazón.
Y sin perder esta sensación de calma profunda, vamos a volver a tomar conciencia de nuestro cuerpo. Sé consciente de tus manos, de tus pies. Puedes ir moviéndote ligeramente, desperezándote. Puedes hacer una respiración consciente y profunda. Poquito a poco vas tomando conciencia del sitio en el que te encuentras, abriendo los ojos y volviendo a este momento.
La invitación, como les habíamos dicho al inicio, a partir de esta luna nueva que el día de hoy estamos haciendo en esta meditación, es tomar conciencia de lo vivido, de lo sembrado el día de hoy, para que en la próxima luna llena (que está en esa relación con la luna nueva de Géminis) podamos ver qué hemos cosechado de la siembra que hemos realizado el día de hoy. Entonces, la propuesta es: en un cuadernito, en una libretita, escribe lo que sentiste el día de hoy, la experiencia de hoy, aquello que te perturbaba, lo que sentiste, esa niña, ese conectar con el silencio… para que en noviembre, que será la luna llena correspondiente, podamos mirar cómo es la cosecha del día de hoy. Y así será la invitación durante todas las lunas nuevas que vamos a ir haciendo. A partir de hoy, la invitación será: observa, escribe, para que en la luna llena de noviembre, que será el 24 de noviembre, podamos observar, reunirnos y tal vez compartir cómo es esa cosecha de la luna nueva en Géminis que el día de hoy celebramos. María Victoria, ¿quieres decir algo más?
Eh, no, creo que lo has explicado muy bien. Que anoten las siembras de hoy, que es cultivar el silencio, cultivar el darte cuenta, mirar a tu mente y fomentar la confianza en que podemos deshacernos de todo lo que queremos. Nuestro cerebro es neuroplástico, lo que tenemos ahí muy en claro; de todas maneras se pueden deshacer esas conexiones y volver a crear otras. Eso está demostrado por la ciencia, así que vamos a animarnos con esto. Y bueno, pues nada, ya veremos a ver el efecto que ha surtido en nosotros. Tenemos seis meses por delante para cultivar esta semillita que hemos sembrado hoy.
Así es. Y también esa niña, ese niño interior que hayamos podido observar el día de hoy, que pudimos haber experimentado. Y si no lo pudiste ver con claridad, no importa, simplemente la intención está bien. Muy bien.
El niño siempre, la niña siempre está con nosotros, o sea, que en cualquier momento la podemos observar.
Así es. Muy bien, entonces pues feliz tarde, feliz noche. Muchísimas gracias.
Maravillosa. Yo es que me retiro ya porque estoy invitada a cenar, estoy en una casa que no es la mía. Ha sido maravilloso, mil gracias.
Pues nada, bonita, que disfrutes mucho tu cena.
Gracias. Pregunto: ¿por qué tiene que ser hasta noviembre?, ¿por qué?
Gracias. Pregunto: ¿por qué tiene que ser hasta noviembre? ¿Por qué?
Bueno, en la tradición astrológica, cuando la luna es nueva significa que están el sol y la luna juntos. Cuando se junta el principio femenino y el masculino, crece una semilla, aparece una semilla… Y la época de recolectar esa semilla es cuando vuelve a ser la próxima luna, pero en este caso, la luna llena. Entonces, como la luna nueva que estamos transitando hoy es la de Géminis, tenemos hasta la luna llena de Géminis, que va a ser a finales de noviembre, para recoger esta cosecha.
Pues hasta pronto a todos,
Gracias.
Namaste.



Te invito a que hagas de tu vida una meditación, no solo en situaciones puntuales, grupales, sino que cada acto de tu vida, pensamientos, trabajos, situaciones cotidianas se conviertan en eso…una meditación activa en tu ser.
Con cariño


