Experiencia con la Geometría Sagrada


MasterClass · Este camino de «lo sagrado habita en ti» surge a partir de meditaciones, de ese proceso propio personal de ir a reconocer nuestro ser profundo y cómo la geometría sagrada puede ayudarnos en ese camino.


Bueno, muy buenas tardes y buenos días. Sean muy bienvenidos a este espacio. Realmente lo he preparado con mucho cariño y, bueno, lo que vamos a tener básicamente es una experiencia alrededor de la geometría sagrada. Así que, bueno, me alegra mucho verlas y ver caras conocidas. ¡Qué rico! Bienvenidas Marisol, Peppa, Carol… por ahí están. Muy, muy bienvenidos de verdad. Qué rico que estén aquí en este llamado a la geometría sagrada.

Bueno, decirles que sí les recomiendo tener un vasito con agua, porque luego vamos a hacer un ejercicio. Entonces, vamos a tener ahí nuestro vasito con agua para luego hacer esa hidratación también hacia nuestro cuerpo físico.

El día de hoy he decidido hacer, realmente, una experiencia. Lo que vamos a tener es una experiencia con la geografía sagrada más que una clase de geometría. Vamos a repasar algunos conceptos, pero más que llenarnos de conceptos, lo que les voy a explicar es un recorrido que vamos a hacer; es un recorrido a través de la geometría para este tiempo que estamos viviendo a nivel personal y a nivel de la humanidad. Así que bueno, si en algún momento alguien tiene alguna pregunta, me levanta la manito y con mucho gusto les doy paso para que puedan hablar o compartir también, porque realmente este es un momento de compartir.

Entonces, bueno, de alguna forma, cuando yo puse esta clase para darla, tuve como ese proceso personal de ir pensando qué quisiera compartir y desde dónde. Entonces, este camino de «lo sagrado habita en ti, de tu sabiduría interior» surge a partir de meditaciones, de ese proceso propio personal de ir a reconocer nuestro ser profundo y cómo la geometría sagrada puede ayudarnos en ese camino. Así que bueno, esa es la invitación de hoy y a disfrutar el espacio.

Le he puesto «La sabiduría interior y la abuela sabia». Hoy cumpliría años mi abuelita, hoy 12 de abril, y en parte la fecha es con esa intención de honrar también a nuestras abuelas, a esos aspectos de esa sabiduría interior. Así que vamos a traer también a nuestras abuelitas a nuestro corazón, porque eso también va a ser parte de llevarlas en este camino. Las abuelas, particularmente esa abuela materna, es una abuela que nos va a influir muchísimo en toda nuestra vida. Así que bueno, esa también es una invitación para, tal vez si hemos tenido dificultades con ellas, también sanarlas.

Sinfonía del ser

Entonces, en esta idea, lo que vamos a trabajar es una sinfonía, y es una sinfonía del ser. Ese camino hacia nosotros, hacia el despertar de esa memoria sagrada que habita en nosotros. Y hay que tener presente que aquí, para este espacio, no necesitas tener conocimientos específicos en geometría sagrada, ¿no? Simplemente sentir. Si ya tienes algo de conocimientos, genial, pero si no los tienes, simplemente con conectar con la figura y con reconocerla va a ser suficiente para el proceso, porque realmente todos la reconocemos. Lo que pasa es que a veces como que nos enredamos y decimos: «¡Uy, esa figura es como más complicada!», pero realmente todo está aquí.

Cuando escuchaba un audio que me compartía una de nuestras compañeras, me decía: «Es que con el tiempo te das cuenta de que toda la geometría sagrada realmente la puedes vivir desde tu ser». Y justamente de eso se trata hoy: reconocer un poquito ese camino. Así que vamos a hacer esto, una activación de una memoria sagrada para despertar.

La idea del proceso que vamos a hacer es que yo les voy a ir hablando de cómo es la metodología para que al final hagamos una meditación con todo lo que les voy a ir explicando, de forma que cuando la hagamos, la podamos comprender mejor. A veces hay cosas que no necesariamente tienen que comprenderse del todo, pero cuando yo les esté hablando de alguna cosa, que no les parezca tan raro. Entonces, de alguna forma, ese va a ser el camino: ir reconociendo un poco la geometría sagrada como vehículo. Porque realmente la geometría sagrada va a ser esa herramienta —más bien, más que vehículo, esa herramienta— que nos conduce a reconocerla en nuestro interior y a hacer un camino hacia el alma. Eso es lo que vamos a hacer en este ratito de hoy junto con la energía de nuestras abuelas.

Somos sagrados

Bueno, entonces nosotros todos somos geometría sagrada. ¿A qué se refiere la geometría sagrada? Cuando decimos «sagrada» no se relaciona con algo religioso, sino que es la geometría para reconocer que los sagrados somos nosotros. Cuando nosotros podemos entender que yo soy ese ser sagrado, si yo reconozco que soy ese ser sagrado, la geometría son esos códigos, esa forma de estructura que me acompaña en ese camino a reconocer mi ser interior.

Entonces, si vemos esta figura geométrica, a veces podríamos decir: «Uy, ¿de qué se trata todo esto?», pero en realidad es más sencillo de lo que nos imaginamos, no es tan complejo. Bueno, puede ser tan complejo como nosotros queramos, más bien vamos a decirlo así.

Vamos a partir de nuestro cuerpo físico; ese cuerpo físico que va a ser nuestro vehículo y que nos va a acompañar para encontrar esa vibración que reconoceremos, primero, como nuestra propia vibración, nuestra nota del alma, para poder resonar con el universo, resonar con la frecuencia del universo. Entonces, vamos a hacer un pequeño recorrido a través de la geometría sagrada y nuestro cuerpo físico.

Los sólidos

Tenemos los cinco sólidos platónicos. Los cinco sólidos platónicos son las figuras geométricas descritas por Platón, en las cuales vamos a ver cómo representan diferentes aspectos de esa carroza que es nuestro cuerpo físico, y que nos va a conectar con nuestro aspecto emocional, mental y del alma.

Entonces tenemos nuestra primera figura geométrica que es el cubo. El cubo es la tierra, representa la solidez, la estabilidad. Ahora vamos a hacer un pequeño matiz del cubo; tampoco nos vamos a extender muchísimo en cada figura, pero como les comentaba, este será el soporte para lo que vamos a hacer posteriormente. Entonces, simplemente recordar que el cubo es tierra, arraigo, solidez; es lo que nos conecta con el reino mineral, es toda esa conexión con la Madre Tierra. Esa es la figura geométrica del cubo.

Tenemos la figura geométrica del icosaedro, esta figura que vemos aquí en la imagen; es una figura que representa el agua. El elemento del agua son nuestras emociones, pero también la flexibilidad y la posibilidad de transformación. Todo eso nos muestra el icosaedro, que es el agua.

Tenemos el fuego, representado por el tetraedro. Esta figura nos representa esa chispa, esa manifestación, esa energía. Vamos a mirarla ahorita un poquito más en detalle, pero es la figura geométrica del tetraedro. Sería como esa figura base de la geometría sagrada, ese triángulo base.

Tenemos el octaedro. Fíjense en esta figura que es como un diamante; una figura geométrica que nos recuerda el elemento aire, el elemento del cuarto chakra, el elemento de la comunicación, del movimiento. Es una figura geométrica que también está incorporada en el sexto chakra como figura de conexión.

Y tenemos la figura del dodecaedro, elemento éter, que representa todo el espacio tanto del cosmos y del universo, como los aspectos espirituales.

Entonces, de esta forma tenemos aquí los cinco sólidos platónicos: tierra, agua, fuego, aire y éter. Tierra es el cubo; agua, el icosaedro; fuego, el tetraedro; aire, el octaedro; y éter, el dodecaedro. Recuerden, no necesitan acordarse de todo, simplemente que cuando vayamos a hacer nuestro ejercicio, vamos a hacer un viaje a través de estos elementos y vamos a ver cómo estos elementos y estas geometrías sagradas se incorporan en nuestro cuerpo físico, que será nuestra carroza, ese vehículo que nos va a ayudar en este caminar hacia ese sagrado que habita en ti.

Entonces, estamos identificando esa carroza en donde nos vamos a subir, pero esa carroza somos nosotros mismos y en ella está incorporada toda esta geometría sagrada. Vamos a mirarla un poquito en detalle sin profundizar en exceso, porque no es la materia de este encuentro, pero sí para reconocerlo.

Bueno, entonces el cubo, que simboliza esa geometría de la tierra, del elemento del reino mineral, es la estabilidad, es la solidez. A nivel físico, nuestro reino mineral está representado por el tejido óseo, entre otros. Entonces consolidar, solidificar, estar muy firme y acompañarnos de ese elemento del reino mineral, del cubo, nos va a ayudar a mejorar nuestro sistema óseo, pero no solamente el sistema óseo, sino que es la conexión con todos los minerales en todo lo que habita en nosotros como reino mineral. El cubo nos da firmeza, nos da solidez. Por eso la importancia del grounding, de hacer pies a tierra, de pisar la Madre Tierra; es tan importante porque nos conecta con ese elemento de la geometría sagrada que es el cubo, el elemento tierra. Su localización a nivel energético de chakras es el primer centro, el primer chakra. Y vamos a recordar que el primero y el séptimo chakra son parejita, aunque nos parezca curioso. Entonces, la conexión con cielo y tierra va a ser importante acá, y el primer chakra tiene al cubo como sólido platónico representante.

Luego tenemos el icosaedro. El icosaedro es esta figura geométrica que vemos. Observen que está representada por esos triángulos. Para acordarnos cuál es el icosaedro, pues es la figura que tiene los triangulitos, la que tiene sus 20 caras. Ella nos recuerda la fluidez, nos representa también las emociones, es la adaptabilidad, la flexibilidad, es fluir como el agua. En estas emociones a veces nos quedamos estancadas y esas aguas pueden quedarse como estancadas, por eso es importante reconocer la figura geométrica. ¿Dónde la vamos a utilizar? En el segundo chakra. Recuerden: arriba del pubis, debajo del ombligo. Pero también es una figura geométrica que utilizaremos en el quinto chakra. El segundo chakra y el quinto chakra son parejitas. El quinto chakra tiene también otras figuras geométricas, pero no olvidemos que también está aquí en la expresión, en mi creatividad, en mi manifestación de mis proyectos, de mis ideas, donde yo puedo darle solidez a aquello que quiero manifestar.

Luego tenemos el tetraedro, esta figura geométrica que es el triángulo en tres dimensiones. El tetraedro es ese fuego, es el plexo solar: arriba del ombligo, debajo del esternón. El tetraedro, vamos a ver, es una figura geométrica básica de la geometría sagrada; es como uno de los ladrillos de la geometría sagrada. Él nos va a permitir la manifestación de ese fuego, el fuego que habita en todo nuestro sistema digestivo, ese fuego que es transmutador. También es una figura que nos ayuda a regular el fuego para que no haya ni tanto fuego, pero tampoco esté tan apagado. Vamos ahora a emplearla en el ejercicio que vamos a realizar. Pero recuerden: esa figura geométrica básica no es una pirámide, porque la pirámide tendría en su base un cuadrado. El tetraedro son todas figuras triangulares, esa es la diferencia entre un tetraedro y una pirámide. Aunque la pirámide también tiene sus caras triangulares, su base es cuadrada. El tetraedro tiene sus cuatro lados triangulares, por eso es tetraedro: cuatro caras triangulares.

Y tenemos el octaedro, que es esta figura, este diamante. Fíjense que, a diferencia del anterior, no son dos tetraedros unidos, sino que son dos pirámides unidas. Sería ese diamante que simboliza el elemento aire, el cuarto chakra. Está relacionado no solamente con la expansión de nuestro cuarto chakra, sino que el octaedro es conexión. Entonces, el octaedro permite conectar nuestros chakras inferiores con nuestros chakras superiores y será como ese vehículo de conexión hacia lo espiritual. Entonces nos da esa conexión. Fíjense, es una figura geométrica tan impactante pero al mismo tiempo tan ligera. Eso es el octaedro y ese es nuestro ascenso hacia nuestros chakras o centros superiores.

Y tendríamos el quinto sólido platónico, que es el dodecaedro, relacionado con el elemento éter. Observen aquí en la figura de la pantalla cómo está este dodecaedro con sus caras pentagonales. Es lo que nos va a permitir… es una figura del amor, es una figura que nos trasciende, es una figura que vamos a emplear y utilizar de dos formas. Ahora les voy a explicar: una figura en implosión, o sea hacia adentro, y en una forma de expansión hacia afuera. Entonces, figura del elemento éter, figura que nos conecta con nuestro aspecto espiritual. Será la figura que nos relacione con el séptimo centro, con el alma, con la conexión del universo y vamos a emplearla también en nuestra conexión con nuestro corazón en nuestro ejercicio.

Así que, de momento, este es un análisis o, más bien, una visión hacia lo que es nuestro cuerpo físico comprendido o sostenido por estos cinco sólidos platónicos. Bien, hasta aquí, ¿hay alguna pregunta, alguna duda? Si alguien tiene, recuerden, me levanta la manito y lo compartimos.

Ir a tu centro

Bueno, vamos a hacer ahora como dentro de este cuerpo físico, vamos a ir hacia nuestro ombligo. El ombligo es una conexión con todo ese aspecto emocional. Aquí hemos anclado experiencias vitales, aquí es nuestra conexión con nuestra madre, es la conexión con nuestro niño interior, es la conexión profunda con nuestro aspecto emocional. Entonces, voy a pedirles que por un momento nos permitamos cerrar nuestros ojitos. Vamos a cerrar los ojos un momento. Permítete tomar aire profundo… sueltas el aire. Vas a llevar la manito a tu ombligo y aquí, simplemente, observa, siente. Desde nuestro ombligo vamos a permitirnos soltar los pesos del campo emocional.

Voy a pedirte que traigas a tu corazón a tu niña, a tu niño interior. La edad que llegue, la niña que llegue es perfecta. A lo mejor te llega una más pequeña, una más adolescente… Y aquí vamos a abrazar todas aquellas situaciones, esas heridas, esos dolores, esos momentos que tal vez ella o él hayan experimentado y nos limitan o nos bloquean ese camino hacia nuestro corazón emocional. Todas esas antiguas memorias de rechazo, de abandono, de culpa, de no sentirnos suficientes, vamos a permitir que emerjan para ser sostenidas con amor y comprensión. Y dile a tu niña, a tu niño: «Yo hoy me hago cargo, no te preocupes, yo estoy aquí para ti».

Y siente cómo tu mano, tus manos que están sobre el ombligo, como si fuesen un imán, empiezan a traer todas esas heridas. Tal vez no son conscientes, tal vez tenemos alguna sospecha, alguna sensación o nos llega algo con claridad. Permítete ir recogiendo del ombligo esa información y visualiza ahora una cesta o un recipiente en donde vas a colocar aquello que fue difícil para tu niña, para tu niño. Sí, simplemente colócalo ahí y déjalo ahí. En un ratito volveremos para recoger esa cesta, para poder sostener esta cesta. Mientras vamos a terminar toda la parte de cómo vamos a hacer el ejercicio posteriormente, visualiza a tu lado un ángel.

Nuestro Arcángel Metatrón es el arcángel que nos está acompañando en este taller, pero si para ti es más resonante tener otra figura, un maestro u otro ángel, está bien. Simplemente dejas a su cargo la cesta, que en un rato volveremos para hacer todo el trabajo de sanación. Respira profundo… sueltas el aire. Inhala profundo… sueltas el aire. Inhala profundo… sueltas el aire. Y poco a poco regresas a tu momento, a tu aquí y ahora, muy lenta y suavemente.

Muy bien, vamos entonces a continuar. Es posible que te sintieras un poquito con mareo o alguna sensación; bebe un poquito del agua que trajiste para este espacio. Recuerda que esta es una invitación a tener una experiencia para ir a tu centro a través de la geometría como vehículo y apoyo para darle sentido a todo este proceso. Entonces, aquí tienes a tu niña, a tu niño con quien hemos conectado ahorita, y en un ratito vamos a continuar su sanación.

Recuerda que en el plexo solar se encuentra ese tetraedro, ese fuego sagrado. Cuando hagamos el ejercicio, vamos a ir hacia este tetraedro, hacia este fuego sagrado en tu tercer centro, en tu plexo solar. Estos ejercicios de transmutación y recordar que el fuego sagrado que habita en el tetraedro nos van a ayudar en la transmutación junto con energías como la del Arcángel Metatrón, que nos ayuda en ese proceso de transformación y transmutación de todas aquellas memorias que no nos permiten, muchas veces, acceder o acercarnos hacia ese lugar: tu monumento interior, tu lugar sagrado, tu altar sagrado que habita en tu corazón.

Pero para ello, primero recuerda el proceso que llevamos hasta este momento: hemos hecho una observación a través de nuestro cuerpo físico en los sólidos platónicos; hemos recogido aquí en esta cesta la información que se haya generado; posteriormente, iremos hacia ese fuego sagrado del tetraedro en nuestro plexo solar; y en ese camino vamos a llevar toda esta información hacia nuestro corazón.

Nuestro corazón es ese espacio sagrado, es ese lugar, es como nuestro centro corazón donde habita pues toda nuestra sabiduría. Recuerden que decíamos al inicio que estamos trayendo también aquí, y hemos solicitado, la sabiduría de nuestras abuelas para este camino, en este propósito. Observa la figura, cómo las manos están así en ese mudra de la cuna. Entonces, en el ejercicio que vamos a hacer, yo les voy a decir y ponemos y acunamos con nuestras manos. ¡Ah!, eso es lo que vamos a hacer, como si lleváramos lo que les voy a indicar hacia las manos que acunan. Entonces, vamos a ir en ese camino hacia nuestro altar interior a través de nuestras manos.

Recuerda que las manos son la extensión del cuarto chakra. Cuarto chakra: centro corazón. Tiene varios chakras secundarios: tiene el chakra interescapular en la espalda, tiene los chakras secundarios de pulmones o senos, y tiene los chakras secundarios de las palmas de las manos. Entonces, nuestras palmas de las manos son la extensión de este chakra corazón y por eso vamos a hacer este mudra de acunar durante el ejercicio que vamos a hacer posteriormente. No se preocupen, que yo les voy a guiar, pero recuerden que esto que les estoy explicando es para que nuestro ejercicio hacia ese espacio donde habita nuestro ser interior —lo sagrado que habita en ti— tenga sentido cuando lo estemos haciendo. Cualquier duda, cualquier pregunta, me la van diciendo.

Esta figura geométrica, observen, es un dodecaedro en implosión. ¿A qué se refiere un dodecaedro en implosión? Si observan, el dodecaedro tiene como si estuviesen estos pentágonos hacia adentro. Esta implosión del dodeca, que es como si el dodecaedro se hiciera para dentro, es una figura que nos ayuda a llevar el cariño, el amor hacia nosotros. Cuando, por ejemplo, necesitemos reconectar con el amor, reconectar con el cariño, llevarlo hacia adentro, la figura geométrica de un dodecaedro en implosión será la figura geométrica ideal. Entonces, en nuestro ejercicio vamos a utilizar el dodecaedro en implosión, que es hacia adentro. Simplemente observa la figura. En caso de no recordarla, no te preocupes, porque durante el ejercicio yo les recordaré cómo hacer para traer ese dodecaedro en implosión.

Y también iremos hacia nuestra glándula del timo. Nuestra glándula del timo es una glándula que, cuando somos niños, está en plena actividad. Es una glándula que activa el sistema inmunológico, pero que cuando somos adultos se va involucionando, se va poniendo pequeñita. Desde la medicina clásica convencional, como la conocemos, es importante, claro que sí, pero se considera que ha involucionado en el adulto. Sin embargo, desde nuestro concepto más integrativo, el timo es una estructura muy importante —energéticamente muy importante— que te va a permitir activar tu sistema de autoinmunidad, de autorreconocimiento. Entonces, observa que el timo está aquí en el pecho; yo luego les voy a dirigir para que lo puedan sentir. Y vamos a hacer una conexión del timo con la epífisis, es decir, la glándula pineal. La conexión timo-epífisis va a ser como esa autovía, esa vía que nos va a permitir ir hacia el alma.

Entonces la epífisis, que realmente su figura geométrica es como una piña… el tetraedro otra vez aparece acá. La epífisis sería como una lucecita en el centro de nuestra cabecita. Entonces vamos a hacer una conexión timo-epífisis. Recuerda, esto sería como esa autopista, esa vía que nos va a llevar hacia nuestra conexión con el alma y llegaremos al alma. Entonces, en el alma, el alma también tiene su geometría sagrada.

Para poderle dar un sentido a la geometría sagrada del alma, vamos a emplear esta forma de estructura que nos permite darle un sentido y comprender ciertas cosas que son muy importantes. Vamos a ver cómo la geometría sagrada del alma está conformada básicamente por triángulos, por tetraedros. Esa figura geométrica, nuevamente, recuerda los ladrillos de la geometría sagrada, y durante todo este recorrido que hemos ido elaborando vamos a ir hacia el alma. Porque realmente nuestro ejercicio de hoy, la invitación de hoy, es tu alma te está diciendo: «Ya estás lista, estás listo, es como tu momento». Y venimos de un tiempo de introspección, una Semana Santa, un encuentro personal, no necesariamente religioso, pero es como una pausa para ir hacia tu alma. Pero para llegar a tu alma, necesitamos tener todas esas vías libres y tener un buen vehículo que nos permita acompañarnos en ese recorrido hacia el alma y a reconocer nuestra luz interior.

Entonces, vamos a echar una miradita a la geometría sagrada del alma. Si nosotros imaginamos que nuestra alma es este loto, esta flor… y en esta flor que tenemos a la derecha, esta figura… vamos a hacerle un énfasis aquí a la imagen. Observa que esta figura tiene tres hileras de pétalos. Observamos primero que tenemos tres pétalos externos; en total son pétalos intrincados en tres pisos. Entonces son tres pétalos externos, y estos tres pétalos externos se van a conectar o se van a unir. Si miras en el centro, en el centro tenemos como cuatro esferitas, ¿no? Entonces, vamos a observar las tres esferitas que son más grandes.

Entonces: tres hileras de pétalos. Los pétalos externos… estos tres pétalos externos se llaman «la actividad inteligente». Sería el aspecto de la actividad inteligente del alma conectada con algo que se llama un «tercer rayo». El tercer rayo sería ese aspecto que se llama la actividad inteligente. No vamos a profundizar en los rayos del alma; para eso luego tenemos otras invitaciones para trabajar más los rayos, pero básicamente reconoce que esta es una forma estructural de reconocer la geometría del alma. Entonces tenemos tres pétalos externos (actividad inteligente) que se conectan con una de esas esferitas internas que se llama «átomo permanente físico-etérico».

Luego tenemos en la parte media otros tres pétalos intermedios. Y estos tres pétalos intermedios se llaman los pétalos del amor, del amor y la sabiduría, conectados con ese «segundo rayo» (segundo rayo del amor-sabiduría), y a quienes les va a corresponder otra esferita interna que se llama el «átomo permanente emocional».

Y luego tenemos tres pétalos internos, que son los pétalos del «primer rayo», que es la voluntad y el poder. Y a estos pétalos de la voluntad y el poder les corresponde una esferita que es el «átomo permanente mental».

«No hace falta que entendamos perfecto toda la geometría sagrada del alma, pero sí entender que cuando nosotros vayamos a ir hacia el alma, el alma tiene su propia geometría. Digamos que esos rayos que son esa energía de base, que serían como esos canales básicos del alma, tienen a su vez una geometría sagrada que lo llamamos rayos. Hay tres rayos grandes, digamos, tres rayos principales; y tenemos, por otro lado, para completar siete rayos, cinco rayos digamos secundarios, pero nosotros aquí solamente estamos mirando los tres rayos principales del alma.

Entonces, esto es muy interesante porque cuando nosotros vemos (no, lo tengo más adelantico), cuando nosotros tal vez escuchemos la sagrada invocación, en la sagrada invocación nosotros podemos ver cómo se relaciona toda esta geometría con el alma. ¿Es más o menos claro? ¿Hay alguna duda de esto? Vale, yo entiendo que de pronto es un poco complejo de lo que estamos acostumbrados (quitémosle la palabra ‘difícil’). Pero es interesante porque la verdad es que la idea es que cada vez más podemos agregar información de la geometría sagrada a nuestro ser.

Así fue. Y una vez hemos ido al alma, a esa geometría sagrada del alma, haremos un regreso al corazón. Pero en esta oportunidad regresaremos al corazón en un dodecaedro en implosión; o sea, recuerdan que teníamos el dodecaedro que estaba en implosión, que era como ese dodecaedro que estaba hacia adentro, y desde ese hacia adentro iremos hacia afuera en un dodecaedro en expansión, que es esta figura geométrica que sería un dodecaedro que se expande, ¿no? Entonces tenemos la figura geométrica del dodecaedro que es en implosión hacia adentro, y la figura que se expande. Pero, básicamente, simplemente con conectarnos con la figura del dodecaedro será suficiente. El dodecaedro en expansión nos permite abrir nuestro corazón, abrir todo ese amor, y desde aquí vamos a abrir nuestro corazón en un toroide, que es esta otra figura geométrica. El toroide es ese flujo de energía que nos conecta con todo, con nuestro ciclo de la vida, con nuestro universo, y nos permite ampliar esa geometría, expandirla desde este corazón.

Pero observen que este corazón ya ha tenido como dos pasos: hemos tenido ese corazón que nos ha permitido el ascenso del alma y ahora estamos descendiendo del alma hacia nuestro corazón. Abrimos esa figura geométrica del toroide y vamos a también a reconectar o a conectarnos con la figura del Merkabah. El Merkabah es esta figura geométrica que representa una estrella tetraédrica. En esta estrella tetraédrica, a diferencia del octaedro (que serían esos diamantes, el diamante, que son esas pirámides integradas), tenemos un tetraedro que mira hacia abajo, que nos conecta con la tierra, y un tetraedro que mira hacia arriba, que mira hacia el cielo. Se dice que el Merkabah es un vehículo de luz.»

Y entonces, una vez hemos hecho todo este recorrido, traeremos el merkaba, activaremos ese merkaba para producir ese encuentro con tu ser que habita en ti, con ese universo que habita en ti, con lo sagrado que habita en ti, tu santuario interior. Y finalizaremos nuestro ejercicio de expansión a partir de este proceso de reconocimiento de la geometría en nosotros y de sanación interior.

Así que bueno, sé que puede ser un poquito así como raro. Ya no me acuerdo de qué fue todo lo que dijo Nathalie respecto a los sólidos platónicos. No pasa nada, vamos a integrarlo, vamos a irlo viviendo. Más o menos es claro, un poquito ahí raro, pero bueno. Bueno, entonces vamos a hacer el ejercicio. ¿Listo? Entonces voy a pedirles que se pongan cómodas, que se permitan relajar, porque vamos a cerrar nuestros ojitos y vamos a hacer todo esto, todo esto que les acabo de contar, pero lo vamos a llevar a la práctica ahora.

Si quieren beber un poquito de agua, vamos entonces a prepararnos para nuestro ejercicio personal. Muy bien. Antes de comenzar, la gran invocación no es exactamente una oración religiosa como tal. La gran invocación lo que hace es conectar con esas hileras de pétalos del alma, esos aspectos de eso que yo les expliqué anteriormente, y nos permite como ir hacia ese centro. Recuerden que voy a devolverme un momentico porque esto es importante. En nuestra figura tenemos este centro, este punto, ¿no? Esa parte del centro del alma. De alguna forma, lo que nosotros vamos a hacer es ir hacia ese lugar, a ese que sería como en el Om Mani Padme Hum, que sería «yo soy la chispa de la llama del amor divino». Esta sería la chispa de la llama del amor divino. Entonces, ese es el camino hacia allá. La sagrada invocación entonces nos acompaña en ese reconocer esa chispa del amor divino.

Bueno, entonces aquí simplemente vamos a permitirnos dejarnos ir, ¿vale? Vamos a relajarnos, vamos a sentir todo lo que ha sido la explicación previa que les he dado para poderle dar sentido a ese camino, a ese caminar.

Nuestra carroza sagrada

Así que bueno, vamos entonces a cerrar nuestros ojos. Permítete cerrar tus ojos, ponte cómoda. Vamos a hacer una respiración profunda. Inhala profundo y sueltas el aire. Permite que todo tu cuerpo, tu ser, tenga esta experiencia para ti.

La geometría sagrada son códigos, son llaves cósmicas. Hoy estás recordando tu naturaleza multidimensional. Estás conectando y entrando en un portal de conciencia hacia tu corazón. Tú has elegido este momento y hoy estás acá para recordarlo. Recuerda, hoy tu alma te dice: «Estás listo, estás lista».

Iniciamos nuestro reconocimiento de nuestra carroza sagrada, nuestro cuerpo físico. Reconoces el cubo, la figura geométrica de la tierra, de tu solidez, tu firmeza, tu primer chakra, tu primer centro. Luz rojo rubí, tu elemento mineral en ti. Respira profundo y sientes ese cubo en todo tu primer chakra.

Asciendes ahora hacia tu segundo chakra, el agua, el icosaedro. Tu flexibilidad, tu flexibilidad, tu movimiento. Respira y sientes el agua fluir. Siente tu segundo centro fluir. Flexibilízate. Flexibiliza tu columna lumbar, tus caderas, como si hicieras una ola en ellas. Deja que toda la marea del movimiento de las emociones fluya y continúas ahora hacia tu plexo solar, tu tercer chakra. Aquí tu tetraedro, el fuego, tu triángulo esencial de espera. Reconoce tu fuego, reconoce la chispa de tu fuego interior.

Respiras y continúas tu camino hacia tu cuarto chakra, el octaedro, figura del aire, la comunicación hacia tu ser superior. Conoce ese dinamismo, esa fluidez del aire en ti para continuar tu recorrido hacia tu quinto centro en tu cuello, donde el icosaedro nuevamente, acompañado con el octaedro, activan tu creatividad, tu expresión, tu canto interior. Y subes hacia el sexto centro en el entrecejo, aquí el octaedro, el diamante acompañándote en tu comunicación. Te ayuda a elevar tu ser hacia la coronilla, hacia el séptimo chakra, donde el dodecaedro, el éter, te acompañan.

Esta es tu carroza, tu cuerpo físico listo para emprender ese viaje hacia tu ser, hacia lo más sagrado donde tu alma habita. Lleva la atención hacia tu ombligo. Acá, recuerda, has observado, has reconocido a tu niña, tus momentos. Dirígete hacia ese ángel, el arcángel Metatrón, el ángel o figura que te esté cuidando tu cesta, donde has colocado todo aquello que sentiste en tu ombligo. Este ángel viene a ayudarte en la transmutación de todo aquello, en ese fuego transmutador.

En tu plexo solar, arriba del ombligo, debajo del esternón, está el tetraedro que acompaña este momento. Siente cómo todo eso que has colocado en ese cesto, en ese recipiente, lo puedes poner en este fuego transmutador del tetraedro. Deja aquí que todo aquello que necesita ser transmutado y transformado sea recolocado. Visualiza ese fuego y visualiza el color violeta transmutando todo aquello que necesita tu niña hoy sanar, y tú como adulta te haces cargo.

Y ahora toda esa energía transmutada amorosamente vas a recogerla en tus manos como si acunaras. Recuerda el mudra de la cuna. Colocas en tus manos y la asciendes ahora hacia tu corazón, en donde ese dodecaedro en implosión te espera. Recuerda, un dodecaedro que va hacia adentro. Inhala, respira y siente cómo llevas todo ese amor hacia ti, hacia tu corazón. Inhala. Llevas esa energía hacia tu corazón y cierra tus manitos para llevar las manos hacia tu corazón, donde ese dodecaedro en implosión está recibiendo todo aquello que necesita ser transmutado. El corazón lo recibe, recibiendo todo lo sagrado que eres tú, recibiendo tus historias y acompañando a tu niña interior en su proceso de sanación.

Relaja tus manos y ahora llevas toda tu atención al timo, esa glándula en el centro de tu pecho, y te dices en tu interior: «Yo me quiero y me acepto tal y como soy, total y profundamente». Respira profundo y llevas ahora toda la energía transmutada, sostenida y acompañada en el amor a través de esa autopista que te lleva hacia la epífisis en el centro de tu cerebro. Aquí la epífisis, esa luz en tu interior, se despierta. Siente cómo esa luz en el centro de tu cerebro se ilumina. Respira profundo, sueltas el aire y asciendes ahora hacia tu coronilla; y desde el brillo de la glándula pineal hacia tu energía de la coronilla, nos dirigimos hacia el alma.

Un palmo arriba de tu coronilla despliegas los pétalos externos del alma. Recuerda, tres hileras de pétalos se despliegan. Despliegas los pétalos externos, tu inteligencia activa que se conecta con una de esas esferas, el átomo permanente físico-etérico. Respíralo, despliegas, conecta con toda esta energía de ese rayo, de ese rayo de la inteligencia activa. Despliegas tus pétalos intermedios del amor y la voluntad que se conectan con otra de las esferitas internas, el átomo permanente emocional. Y aquí el segundo rayo, el del amor, se manifiesta en todo su esplendor. Siente cómo tu alma se despliega, se despierta amorosamente.

Y ahora los pétalos internos de la voluntad y el poder se conectan con esa otra esfera del átomo permanente mental. Aquí abrimos ese primer rayo, el rayo de la voluntad, el rayo de ese padre. Lleva toda tu atención ahora hacia el centro del alma y sé consciente de la chispa que eres tú. Sé consciente que eres la chispa de la llama del amor divino. Om mani padme hum.

Desde el punto de luz en la mente de Dios, que afluya luz a la mente de los hombres; que la luz descienda a la tierra. Desde el punto de amor en el corazón de Dios, que afluya amor a los corazones de los hombres; que Cristo retorne a la tierra. Desde el centro donde la voluntad de Dios es conocida, que el propósito guíe las pequeñas voluntades de los hombres, el propósito que los maestros conocen y sirven. Desde el centro que llamamos la raza de los hombres, que se realice el plan de amor y de luz y sella la puerta donde se halla el mal. Que la luz, el amor y el poder restablezcan el plan sobre la tierra.

Sé consciente de tu alma desplegada, los pétalos del alma. Nuevamente reconoce y sabes que este es un momento que has elegido para conectar y entrar a algo muy profundo en tu ser, que es tu llamado de alma. Y ahora, desde esta conexión del alma, vamos a regresar al corazón. Pero fíjate cómo ese regreso al corazón es un regreso después de un camino de transmutación, de reconocer, para ahora ir hacia tu corazón. Acá un dodecaedro en expansión se manifiesta. Respira y siente el dodecaedro.

Y ahora, desde tu corazón, un toroide, que es esa figura que se abre y se cierra como una dona, empieza a moverse. Deja que ese toroide se active; deja que desde tu corazón lo mejor de ti, que está conectado con tu alma, se active y se expanda. Respira, siente el toroide y cómo tu toroide cada vez se va volviendo más grande, más amplio, llegando a espacios más distantes. Permite que tu toroide, con tu corazón alineado a tu alma, empiece a ser expansivo hacia toda la tierra, hacia nuestros seres humanos, las plantas, los animales, la tierra, el universo, el cosmos. Aquí estás sintonizando con tu frecuencia, con tu pulso, y desde tu pulso conectas con el pulso del universo. Mi corazón es el centro del universo y en su geometría recibe el mapa del amor infinito.

Y ahora visualizas una estrella tetraédrica, el Merkabah, descendiendo a través de tu cabeza y colocándose en tu cuerpo. Coloca el Merkabah y visualízate dentro de él. Recuerda al Merkabah: un tetraedro que mira hacia arriba y uno que mira hacia abajo. Aquí tu Merkabah se reactiva, y visualiza o sientes cómo esta estrella comienza a girar. Pero vamos a hacer que el giro sea de la siguiente forma: la parte inferior de la estrella va a girar en el sentido contrario de las agujas del reloj, y la parte superior de la estrella va a girar en el sentido de las manecillas del reloj. Y dejas que tu Merkabah comience a reactivarse, a activarse. Siente cómo este Merkabah girando te permite encontrar el camino de la luz. Respíralo. Sueltas el aire.

Estás encendiendo tu cuerpo de ascensión. Hoy dejas atrás todo lo que ya no vibra contigo. Este movimiento del merkaba te permite soltar todo aquello que ya no está en tu vibración. Es como si fuese un último paso para limpiar, soltar todo aquello que no requieres y que no está acorde con la sinfonía de tu alma. Y poco a poco este merkaba va bajando esa velocidad. Vas bajando la velocidad del merkaba. Permítete respirar profundo. Vive desde el ser. Elige la luz sin miedo. No pretendas explicar tu sentir con palabras, solo siente. Vas sintiendo cómo vas volviendo hacia tu corazón. Y ahora toma una respiración profunda y visualiza ahora hacia delante un puente de luz dorado. Observas ese puente de luz y avanzas. Es tu momento de expansión. Siente como delante, en ese puente de luz, ese maestro, ese arcángel Metatrón, te espera y te permites avanzar hacia tu momento. Recuerda, tú eres la luz en movimiento y este es tu momento para ti. Siente tu espacio, tu lugar, tu manifestación y respira profundo.

Sueltas el aire desde el punto de luz en la mente de Dios. Que afluya luz a las mentes de los hombres, que la luz descienda a la tierra. Desde el punto de amor en el corazón de Dios, que afluya amor a los corazones de los hombres, que Cristo retorne a la tierra desde el centro donde la voluntad de Dios es conocida. Que el propósito guíe las pequeñas voluntades de los hombres, el propósito que los maestros conocen y sirven desde el centro que llamamos la raza de los hombres, que se realice el plan de amor y de luz y se selle la puerta donde se halla el mal, que la luz, el amor y el poder restablezcan el plan en la tierra.

Y respiras profundo, sueltas el aire, damos las gracias a los maestros, a toda esa triada espiritual, esa llama de luz, por permitirnos hoy experimentar esta experiencia, esta maravillosa experiencia donde la geometría sagrada nos ayuda en ese recorrido desde nuestro hacia nuestra alma. Toma aire profundo, sueltas el aire para poco a poco ir regresar a tu momento, a tu aquí y a tu ahora. Y cuando vayas regresando, te permites beber un poquito del agua que tienes lista ahí en tu vasito. Despacio vas regresando. Tómate un momento para esto.

¿Qué tal? ¿Cómo están? De alguna forma este camino y esta oportunidad como de encontrar este encuentro a través de nuestra geometría es darnos cuenta que la geometría está en nosotros y que podemos utilizarla para muchísimo, para reconocernos. Como hicimos un gran movimiento, es posible que nos sintamos un poquito como mareaditas o como alguna cosita. Podría ser, no necesariamente, pero si eso es, pues bebemos nuestra agua y nos vamos sintiendo con nuestro ser.

Preguntas

¿Hay alguien que tenga alguna duda? ¿Quisieran comentar algo? Despacio, despacio. Okay.

Natalie, hola, hola, hola, hola, María, bienvenida.

Bueno, me ha parecido una maravilla total, o sea, total. Yo nunca he sentido esto que he sentido hoy. Gracias, gracias. Y quería es que claro, yo la verdad que las figuras hay una que, bueno, no controlo la del dodecaedro de 12 caras porque no sé si es en el séptimo o en el sexto, que yo también creía que era el dodecaedro en el sexto también.

¿Y qué más tengo de duda? La de el aire, el octaedro que es en el cuarto, ¿verdad? Que sí. Entonces, en el dodecaedro no me queda nada claro. Lo demás sí, bueno, también me cuesta imaginarme el mercaba y la otra figura que has dicho, ¿vale? Pero bueno, eso lo vamos integrando paso a paso, pero eso sí, creo que me queda claro el primero, el segundo, el tercer chakra, el cuarto que es el octaedro, el quinto creo que es, tengo esta duda, el quinto creo que es el icosaedro junto con el segundo.

P: Sí, así es. Y entonces el sexto y el séptimo, no me queda claro si es en los dos el dodecaedro.

R: Sí, es que realmente el dodeca, que es esa figura de éter, te va a ayudar a conectar con el séptimo centro. Entonces tú el dodecaedro realmente lo puedes utilizar en cualquiera de los chakras, no es exactamente que corresponda a uno. Efectivamente lo puedes emplear aquí en el sexto centro, ¿sí? Y en el séptimo, les decía que aquí también el octaedro lo empleamos porque él nos ayuda como a conectar los dos hemisferios cerebrales.

Ah, entonces por eso podemos aquí también podemos emplear el mercaba, es decir, como el sexto centro es ese lugar como, digamos, como esa torre de control, vamos a ponerlo así. Entonces en este puedes emplear todos porque realmente aquí están integrados todos. Entonces puedes usar el dodecaedro, pero el octaedro también para integrar los dos hemisferios cerebrales.

Entonces realmente no es que exactamente digamos que, a diferencia de el cubo para el primero, el icosaedro para el segundo, el tetraedro para el tercero, el octaedro, en el quinto ya empezamos a tener ahí la mezcla del quinto con el icosaedro y con el octaedro. En el sexto aquí lo puedes emplear para el ascenso hacia el séptimo o para integrar los hemisferios cerebrales. Aquí, por ejemplo, el dodecaedro cuando lo estábamos utilizando también nos estaba ayudando a la activación de la glándula pineal. Entonces, realmente es como un comodín, vamos a ponerlo así, porque es un comodín del amor, ¿no? Es una figura geométrica que nos recuerda el éter, la expansión, la conexión al universo.

¿Vale? Entonces, espera, discúlpame, porque entonces en el icosaedro que era en el segundo, como el segundo está relacionado con el quinto, en el quinto podemos utilizar el icosaedro, pero también podemos utilizar el dodecaedro.

Es así, el octaedro, el del… Ajá.

Vale, vale, vale. Genial. Bueno, es nada, a mí me parece muy… es como ir profundizando y yo hoy he entendido más esa conexión, ¿vale? Así que estoy muy agradecida a ti y a todos los participantes que hemos hecho posible esto. Gracias.

Ah, gracias. ¿Hay alguien más que tenga alguna duda, alguna pregunta o alguna cosa que haya de pronto experimentado que quiera compartir?

Luego por último decir, Nathalie, que cuando nos has dicho la geometría sagrada del alma, que yo no tenía ni idea, pero nos has indicado unas figuras que, bueno, entonces sería conveniente que las visualicemos en las tres hileras de pétalos esas figuras que nos has indicado, porque parece que es la estructura sagrada que hay ahí como impresa en el núcleo de cada hilera, ¿vale? Entonces, yo no tenía ni idea que había ahí esas figuras del círculo, del círculo con el punto y de dos círculos unidos.

Okay. Entonces, esa es la geometría de los rayos. Los rayos serían como esa energía que se manifiesta a través de los pétalos, en los átomos, ¿no? Entonces, digamos que los rayos son como la energía y los pétalos serían como el lugar donde se ancla, ¿sabes? Para ir hacia el centro donde están las esferitas que son los átomos permanentes. ¿Ya? Sí. Entonces, la geometría sagrada del rayo es de la que tuviste aquí. Espera, voy a devolverme para que lo puedan ver un momentico. Aquí está. Entonces, aquí tenemos la figura, la geometría sagrada de lo que serían los rayos. Los rayos que son una energía. Y por eso cuando yo hice énfasis el día de hoy en la sagrada invocación, porque es que la sagrada invocación habla exactamente de esto: desde el punto de luz en la mente de Dios, que sería el primer rayo, que es la figura geométrica del círculo. Esa es la geometría sagrada del primer rayo. Desde el punto de amor en el corazón de Dios, que sería el segundo rayo, que es el círculo con el punto. Okay. Y el tercer rayo, que entonces si lo vamos conectando, diríamos que los pétalos internos se conectan con el átomo permanente mental. Ya. Energía del primer rayo, figura geométrica del círculo, ¿sabes? Sí. Los pétalos intermedios, que serían los del amor, ¿sí?, se conectan con el átomo permanente emocional, o sea, una de las esferitas, y la geometría sagrada del segundo rayo, que sería la energía de esa manifestación, es el círculo con el punto. Y los pétalos externos, que es el átomo permanente físico etérico, o sea, la esfera del átomo permanente físico etérico. El tercer rayo, que es la actividad inteligente, sería la vesica piscis, que es la unión de las dos esferitas, de esa intersección, digamos. Esa es la vesica piscis.

¿Y cómo, disculpa, lo puedes decir más despacio eso de vesica piscis? ¿Qué es vesica piscis?

Vesica… es la figura geométrica de esa conexión, ¿ves? Que es como la intersección.

Vale, vale. Okay.

Aquí tendríamos la energía, diríamos, del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, ¿sí? O de primero, segundo y tercer rayo, que todo está en el alma.

Sí. Padre, Hijo, Espíritu. Sí, es muy bonito. Hijo, el amor, sabiduría y Espíritu Santo, inteligencia activa.

El Espíritu Santo sería exacto, la inteligencia activa, el tercer rayo.

Ah, comprendo, comprendo. Qué interesante, qué bonito. Gracias.

Sí, ahora les digo porque en el segundo semestre hago un taller de rayos, de la sagrada de los rayos. A lo mejor si hay alguien interesado, pues ya les cuento las cositas que voy a hacer. Entonces, después de todo esto, de este ejercicio de ir hacia adentro, hacia nuestro, hacia ese altar interior, porque a mí me surgió también hacer esta invitación a raíz de… pues para mí en la Semana Santa ir a visitar los monumentos es algo que es importante para mí. Pero más allá de eso, es la sensación de entrar en esos espacios donde hay un silencio y donde se siente una paz, que es una cosa preciosa, ¿no? Son espacios de silencio en iglesias. Las iglesias también son sitios donde hay mucha energía, ¿no? Entonces, entrar en esos espacios de silencio y de paz fue parte de la reflexión para la invitación del día de hoy. Era como ir y encontrar ese monumento en nuestro interior, ¿saben? Ese lugar sagrado en nuestro interior y ahí encontrar el amor, que es donde habita para cada uno dentro de sus creencias, pero es como ir allí.

Entonces, ese camino y ese recorrido para ir allí a donde habita tu silencio, pues a veces necesita también abrazar nuestras heridas y nuestras historias. Entonces, esa niña que hayamos visto el día de hoy, les invito como a abrazarla mucho, a estar atenta a ella o a él, como estar muy presente en lo que hoy hicimos. Y durante estos días, estate atenta a los sueños, a tu sentir, a tu soñar. No solamente mis sueños, mis deseos, sino lo que en tu ensoñación por la noche. Ten ahí una libretica al lado por si comienzas a tener algún tipo de sueño para que lo vayas escribiendo.

La invitación también es a hacer la meditación como parte de tu vida. Yo sugiero que lo primero que hagamos antes de levantarnos de verdad —o bueno, vamos, hacemos pis y volvemos— es como date ese momento, porque si no, entonces parece ser que nunca hay ese espacio. Pero cuando lo vuelves una dinámica de tu vida, ya realmente lo haces parte y lo integras. Y otra invitación pues es ir incorporando poco a poco la geometría sagrada, sea que la tengas en figuras, sea que la tengas impresa, sea que la dibujes. Realmente la geometría sagrada cuando tú la vas haciendo, cuando la vas dibujando, cuando la vas teniendo en tu vida, ya empiezas a verla en diversas cosas. Mi profesor de geometría dice que en la medida en que la vamos pintando, la reconocemos en todo; ya no solamente en las flores preciosas, sino que empiezas a reconocerla en otros espacios que aparentemente no son tan exuberantes, pero que ahí está, ¿no? Como de pronto aquí en esta figura que vemos que está esa figura del toroide con ese huevo de Metatrón en el cielo y realmente lo que hay ahí es una estrella, ¿no? El sol.

Así que bueno, y contarles un poco pues que ahora en mayo hago un taller del Sri Yantra. Es un taller en donde esta figura geométrica, que es impresionantemente bella, tiene todos esos triángulos, esos pétalos que nos invitan como a ese florecimiento. Por eso lo he llamado el florecimiento geométrico. Este taller tiene nuevas fechas, el 3 de mayo y el 23 de mayo. Luego en junio voy a realizar un taller que ya vengo realizando hace un tiempo, que es el de geometría sagrada con cristales para aprenderlos a utilizar, bien sea porque seas terapeuta o para ti misma. Es un taller que tiene una parte online en donde pongo toda la parte básica teórica para luego pasar a una parte más práctica de saber cómo colocarlos y poder ir incorporando la geometría en nuestro ser. Y luego en septiembre realizo un taller que se llama «El viaje a la flor de la vida». Es un taller en donde, así como en el del Sri Yantra tenemos una figura en madera del Sri Yantra para trabajarla en el taller, en el de la flor de la vida también usamos una figura en madera de la flor de la vida para poderla trabajar durante el taller.

En octubre hago la geometría del alma, la de los rayos, que es muy bonita. Además es algo que no nos imaginamos como una información tan intangible la podemos trabajar de forma más tangible a través de la geometría. Eso es en octubre. En octubre también hago un taller del código de la curación, que si bien no es exactamente de geometría sagrada, pero quería compartir lo que voy a hacer. En noviembre voy a hacer el taller de geometría sagrada dos, que es un poquito más avanzada. La siguiente después de la uno con cristales son figuras geométricas hechas a mano por Edwin Ibáñez y aprendemos a manejarlas de una forma avanzada; son figuras compuestas varias. En noviembre voy a ver si puedo viajar a Colombia y allí daré los talleres de Sri Yantra y de la flor también, y daré también un taller de radiestesia en noviembre. Y en diciembre comienzo un ciclo de sólidos platónicos. Este es un taller que ya he dado en otras oportunidades en donde vamos profundizando sólido a sólido para irlo comprendiendo cada vez mejor.

Así que bueno, eso es todo por hoy. Espero que tengan una tarde muy agradable, una conexión muy del alma. Recuerden pues que el día de hoy hicimos un movimiento importante, un movimiento personal, así que de pronto podemos sentirnos como un poquito incómodos. Beban su agua. Voy a dejar la clase grabada para que puedan volverla a ver, puedan volver a repasar toda la información y no olviden escribir sus sueños, meditar e incorporar la geometría en su vida y en su corazón. Así que bueno, que tengan una muy buena tarde.

Nos decía Marisol que ella vive al lado de una pirámide de Toniná, que es un portal del tiempo, y que dice que si puede repetir la meditación en ese lugar. Claro que sí, Marisol. Genial, genial. Por supuesto. De pronto yo les sugeriría no repetirla inmediatamente, darle un poquito de margen, un poquito de tiempo para que el cuerpo como que se adapte a lo que hemos hecho hoy, y en unos días, si quieres repetirla, genial. El próximo viernes 17 realizamos con María Victoria la meditación de la luna nueva, así que también están muy invitados a hacer ese espacio de pausa en tu interior. Así que bueno, gracias por estar aquí, gracias por la confianza y nos vemos pronto. Un besito.

Gracias. Gracias a ti, Nati. Gracias, Natal. Gracias, qué lindas.

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Nathalie Marulanda, Terapias alternativas y complementarias

Soy Nathalie Marulanda Paredes
Médica de profesión quien descubre en las terapias complementarias un encuentro con el ser desde otra perspectiva. Máster en medicina tradicional china, terapeuta en descodificación, sintergética y terapias naturales.
Ama la naturaleza, los animales, la madre tierra, la meditación.