Meditación luna nueva y eclipse


Es un encuentro donde la luna nueva, el eclipse de luna y el año nuevo chino se unen para un nuevo momento.


Muy buenas tardes, buenas noches para quienes nos ven en los diferentes lugares.

Muy bienvenidos y bienvenidas a este espacio de meditación. Hoy, hoy es un día muy especial, un día de eclipse, un día de luna nueva, un día de año nuevo chino. Así que pues vamos a hacer esta meditación muy como en esa apertura de todo este movimiento que se está dando y verlo desde la todas esas posibilidades que la vida el día nos está dando para que este día realmente pueda ser una apertura para nosotros. Así que bueno, María Victoria, ¿quieres eh decir algo antes de empezar? Pues hola, bienvenidos, bienvenidas. Encantada de un día más estar reunidos para meditar juntos en un día, como tú has dicho, tan especial que hay muchas energías que nos invitan a movernos, está eh el eclipse de sol en Acuario.

Entonces, vamos a tener muy presente las energías de de Acuario que están ahí moviéndose mucho. Y bueno, creo que hay movida a nivel de todos los calendarios del calendario chino que entró en su año lunar, del creo que del calendario maya también, algo así y y en la astrología tradicional el cielo está movidísimo, o sea, están ocurriendo un montón de cambios con lo cual mucha energía de movimiento y vamos a tener conciencia para ir a por ello, que no no nos mueva mucho. Así que vamos a hacerlo como como mejor sabemos que es meditando.

Muy bien. Si quieres cuando tú quieras com podemos podemos empezar ya si queréis. Así que la invitación es a que suavemente cerréis los ojos y lleváis vuestra atención a la postura que habéis elegido para la meditación.

Vamos a repasarla, una postura que refleje un poco lo que queremos transmitir con nuestro cuerpo, con nuestra actitud, para que lo lea nuestra mente y para que lo sepa nuestro ser. Queremos mantener una postura que sea cómoda y flexible, pero que a la vez sea lo suficientemente firme para mantenernos erguidos y despiertos.

Así que lleva tu atención a a las partes que tienes en contacto con la tierra, los pies, el coxis. Siente allí el arraigo, el arraigo a este planeta, las partes que te informan de que estás sostenido, de que eres tierra, de que eres materia.

Mantén tu columna lo másquita posible, manteniendo la flexibilidad adecuada para que no esté tenso. Observa que tus hombros estén relajados, separados de las orejas. Observa que tu barbilla esté ligeramente inclinada hacia delante de tal manera que la coronilla te quede directamente enfocada al cielo. Y si llevas la atención a tu coronilla, puedes sentir allí unas ligeras vibraciones que es el vértice por el que tenemos la comunicación con el universo.

Pasa ligeramente las tensiones que puedas tener en tu cuerpo y con una respiración al soltar dejas que se vayan y ponemos el poco en fortalecer nuestra atención.
Vamos a poner atención hoy en a través de nuestros sentidos corporales. Te invito a que empecemos dándonos cuenta de las sensaciones que recibimos a través del tacto. Siente el roce de tu ropa, la suavidad, la textura. de los tejidos que te están envolviendo.
Siente la temperatura.

Lleva ahora la atención a tu oído.
Escucha los sonidos que hay a tu alrededor, los que te están llegando.
Escucha esos sonidos que son más lejanos y aquellos que están más cercanos a ti.
Ponemos también atención en nuestro sentido de la vista, manteniendo los ojos cerrados a través de los párpados hay un cierto juego de luces y sombras que puedes observar.
E incluso puedes llevar tu atención al gusto, a qué sabe tu boca y al olfato, a los aromas que hay en el ambiente en el que estás inmerso. Seguimos con nuestra atención. Ahora la vamos a poner en observar el proceso de la respiración.

Observa cómo son estos movimientos ahora en este momento. Solo observarlos.
¿Cómo es tu respiración? Es una respiración superficial agitada. Es una una respiración más profunda.

Observa los movimientos que hace tu cuerpo, cómo se distende cuando recibes el aire. y la contracción sutil que se produce cuando estás expulsándolo. Observa las sensaciones del aire cuando roza tu nariz al entrar las sensaciones que te produce el aire cuando roza tu nariz al salir.

Sigue observando tu respiración. Y ahora puedes poner un poco de conciencia en ella e intentar que sea cada vez más profunda.
Vete llevando el aire hacia la parte interior de tus pulmones.
Llena tus pulmones empezando por la parte inferior, la más cercana al diafragma y sigue llenando por la zona intercostal y por último las clavículas.
La expulsión del aire será al revés. Primero expulsamos el aire más alto y vamos bajando hasta vaciarnos por completo.
Sigue llenando tus pulmones cada vez un poquito más. Aún cuando crees que no cabe más aire, seguro que todavía hay un enrosquicio.
Y haz también una liberación completa del aire. igualmente cuando creas que ya no queda más aire por salir, aún puedes eliminar un poquito más.
Respira a tu ritmo manteniendo la respiración lo más profunda y completa que sea posible. y sintiendo las sensaciones de tu cuerpo con esta respiración profunda.

Un par de ciclos más.
Y después suelta el control de la respiración.
Respira normalmente. Suelta también tu cuerpo y suelta también tu mente, los pensamientos que aparecen automáticamente en tu mente.
Observal simplemente y déjalos pasar. No te vayas detrás de ellos. están ahí, los reconoces, los acoges, pero sigues en tu presencia.

Soltamos todo lo exterior y nos quedamos solamente con nuestra presencia.
Vamos hacia nuestro interior lo más que podamos y comenzamos a visualizar el cielo en el día de hoy, el día en el que ha ocurrido una eclipse, aunque no lo hayamos podido ver.
Pero puedes siempre imaginártelo.
En el momento que esto ocurrió, el cielo empezó a oscurecerse.
La luz radiante del sol se vio opacada por la sombra que la luna proyectaba sobre él. Esta nos recuerda cómo es nuestra existencia, un juego de luces y de sombras.
Y llevando este simbolismo a ti, puedes imaginar que tu voluntad, tu sol consciente ha quedado por unos momentos oscurecido y eclesado por el mundo emocional que representa la Luna.

Y surge una pregunta, ¿de qué sustancia está hecha mi dona? ¿Cuál es la sustancia de mi mundo emocional?
Te sugiero que no busques una respuesta intelectual, por lo menos por ahora. Solo deja que la pregunta flote en tu interior.
¿Qué ocurre en ti cuando aparecen las emociones? Cuando te surge la ira, el miedo, la tristeza, realmente puedes sentirlas en tus huesos, en tu piel las bloqueas antes de que lleguen a la superficie.
¿Sabrías ponerle nombre a cada una de tus emociones cuando te surjan?
¿Eres capaz de gestionar un segundo antes de que se conviertan en la presión automática cada uno de tu emoción?
De nuevo, te sugiero que no busques las respuestas, solo déjalas flotar y observa eso sí, tu cuerpo.
Observa qué sensación aparece ante estas interrogantes y seguimos cuestionándonos ahora la autenticidad con las que vivimos estas emociones que quizás muchas veces silenciamos lo que nos está ocurriendo.

Dejo flotando en ti otra pregunta. ¿Es más importante cumplir las normas sociales o honrar tu propia verdad interna?
Cuántas veces hemos guardado silencio. No oímos ni expresamos nuestra verdadera sustancia. Y si somos honestos, no es por mantener la paz, sino por el miedo, por el miedo a perder los apegos, por el miedo que los demás se alejen si no nos compa observando la sensación física que te producen.

¿Qué ocurre en tu cuerpo ante estas cuestiones?
¿Aparece alguna contracción, algún bloqueo?
Y quizás hasta puedes visualizar esto en una parte de tu cuerpo dándole una forma, una textura. Quizás estas inquietantes preguntas han tomado una forma de un símbolo con un color.

Y ahora te pregunto, ¿este peso te está lastrando? Sientes tus hombros cargados, sientes caminar lento por el peso que llevas encima.
Pues quizás sea el momento para que ocurra una liberación. Tal vez ha llegado la hora de soltar el lastre y toma una respiración profunda.
sueltas el aire y te centras en este momento donde es tiempo de dar el movimiento a esas emociones, a esos pesos.

Tu niña, tu niño interior que fluye, que suelta, que juega, quiere moverse. Imagínate esa niña que quiere salir a jugar, pero hay una tormenta, hay viento, hay lluvia, hay frío y salir a jugar pareciera imposible.
Pero esa niña, ese niño, desde la seguridad del soltar, decides permitirle ir y subir a una montaña nevada, preciosa. Cae nieve.
Hoy decides que hay algo más allá del miedo.
Hoy no te das por vencida, por vencido, sino que permites que esta niña, que este niño disfrute de ese momento.
Es tiempo de jugar, de disfrutar. Sabemos que no ha sido fácil.
Tomar la decisión de ir a esta montaña aún a pesar de la tormenta, la nieve y el frío, es una decisión, pero permitirle a tu niña, a tu niño, moverse, jugar, soltar todo aquello que te ha pesado todas esas emociones, esas cargas donde hoy los imposibles que has creado, vamos a dejarlos de lado y tomas una respiración y te permites fluir y jugar, soltar, porque a pesar de las dificultades, a pesar del eclipse en donde parecía imposible subir hacia esta montaña nevada, hoy te permites soltar y dejar todo aquello que te pesa para permitirte hacer ese movimiento donde el disfrute está aquí. Y respira, suelta el aire.

Recuerda hoy los imposibles que te has creado. Vamos a dejarlos de lado.
Y haber soltado todo aquello que te parecía imposible,
vuelves a recrear el escenario del eclipse.
Ahora ya está finalizado. El sol vuelve a brillar con una nueva
claridad, con una luz nueva, con nuevo brillo, está brillando bajo la influencia de Acuario.
Acuario está regido por Urano, el Dios del cielo, y vas a recibir de él la invitación y también la guía para explorar su reino, el firmamento. Así que nos vamos a disponer a hacer un viaje. Visualiza ante ti una burbuja del color azul eléctrico del Urano.
Vas a sumergir en esta burbuja para utilizarla como el vehículo que te
eleve hacia las estrellas.

Pero antes de partir, como llevas la intención de encontrar en
el cielo las bendiciones de Acuario, vas a tomar un cuenco para poderla recoger.
Es un cuenco que está tejido con mimbres de confianza y de curiosidad.
Así que entras en la burbuja con tu cuenco sagrado para poder recoger lo que los dones del cielo y empiezas a notar con una que con una ligereza asombrosa flotas
y te deslizas hacia el espacio exterior.
Estás llegando a un sitio donde tienes las estrellas tan cerca que casi te parecería que podías estlas.
Contemplas ese firmamento vibrante y ante esta contemplación
surge a ti una idea. Me reconozco aquí dentro de este universo. Reconozco mi propia luz como parte esencial. Me siento integrada en el todo.
Veo que hay miles de estrellas que me acompañan y que estas estrellas potencian mi brillo y a la vez actúan como espejos de mi propia esencia.
Me siento en estado de comunión con el todo y aquí recibo la primera idea que recojo en forma de semilla brillante el sentido de pertenencia, la certeza de que soy única, pero que formo parte de algo mucho más vasto. majestuoso.

Integro la idea de que el universo no estaría completo sin mi luz, que mi brillo contribuye a la luz del firmamento guardo en mi cuenco de confianza y curiosidad la idea de la pertenencia y sigo en mitad del enfermamento, moviéndome de forma fluida entre los astros.
Lanzamos todos en una sinfonía armónica.
No hay colisiones, todo mantiene un perfecto orden.
Siento que esto expande mi corazón y aquí vislumbro una segunda semilla, la libertad.
Siento que tengo la capacidad de brillar y moverme con soberanía en este espacio
infinito y guardo la idea de la libertad como una semilla brillante dentro de mi cuenco.
Sigo recorriendo este tapiz azul profundo y me hago consciente de que en este viaje he llegado a un lugar nuevo. a un territorio que en mi sique nunca antes había visitado.

Conozco la inmensidad donde estoy, la grandiosidad, las infinitas direcciones en las que puedo avanzar, las ilimitadas posibilidades y recojo esta idea como mi tercera semilla,
la apertura a lo nuevo.

Respira. Integra en ti tu nueva semilla en el día
de hoy. Namasté.

Que tengas un maravilloso día. Namaste.

Con cariño