Meditación de la Luna llena Luna del Cazador


En esta meditación te invitamos a meditar, luna llena donde el balance de libra con la acción de aries se unen en un solo fluir.


Muy buenas noches y muy, muy bienvenidos y bienvenidas a este espacio de meditación. Yo soy Nathalie Marulanda, para quien no me conoce, y la meditación creo que es una herramienta muy, muy importante en nuestra vida. No solamente para aquietar nuestras emociones, sino para encontrar ese equilibrio, esa coherencia en nuestro ser y actual.
Y hoy, como todas las lunas llenas, estamos aquí, María Victoria y yo, para acompañarles en un encuentro de meditación en este día muy especial, en donde se ha abierto un portal que la luna llena nos ofrece. Sigue María Victoria. Pues muy buenas noches, bienvenidos.

Gracias por estar compartiendo con nosotros estos momentos. Y como acaba de decir Nathalie, pues vamos a hacer nuestra nueva meditación, nuestra nueva visualización de la luna llena. En esta ocasión tenemos a la luna llena transitando por el signo de Aries y está iluminada totalmente por el sol que está transitando por el signo de Libra.
Y como siempre, cuando es luna llena están en oposición estos dos astros y tenemos los opuestos complementándose uno a otro. Tenemos a Aries que es la fuerza, el impulso de empezar, las ganas de ir a por lo que queremos y a por lo que deseamos. Eso estaría rigiendo nuestras emociones en este momento, pero está iluminándose por Libra, que es el equilibrio, el llegar a consensos con los demás, el pensar en la unión con los otros, complementar la actividad de la individualidad de Aries con las ganas de relación que tiene Libra, ser diplomático y consensuar con los demás.
Más o menos sería la energía que se está moviendo por el cielo hoy. Así es. Entonces, ¿comenzamos? Gracias.
Vale, pues podemos empezar ya a hacer la meditación. Así que imagino que estaréis sentados ya en vuestra posición en la que elegís cada vez que queréis meditar o si queréis meditar de nuevo, perfecto. lo mejor que podáis, si es necesario aligerar movimientos con vuestro cuerpo de estiramiento.
Aquí recoloco mi cuello, recoloco mi espalda, quiero estar cómoda.Una vez que hayas conseguido ya la postura que crees que es la adecuada, te invito a que muy suavemente vayas cerrando los ojos. Estamos volviendo la mirada hacia nuestro interior.
Vamos a dejar fuera de nuestra atención todos los ajetreos que hemos sufrido hoy o durante estos últimos días, en lo que hemos trabajado, lo que ha podido ocurrir, de alguna discrepancia, algún malestar, y nos disponemos a tomar conciencia en los próximos minutos de lo que ocurre dentro de nosotros a contemplar nuestro ser. Dejamos la mirada fuera del exterior y la volvemos al interior. Vamos entonces a intentar observarnos.
Y el primer punto de observación que te propongo es que sea tu cuerpo. Empezando por la postura que tienes. Sentimos nuestros pies como muy bien arraigados en la tierra.
También ponemos conciencia en aquellas partes que están en contacto con el suelo o con la silla. Porque allí está nuestro anclaje. Porque no podemos olvidar que somos materia y somos tierra.
Y desde estas partes de nuestro cuerpo que nos sostienen, tomamos la conciencia de esta dimensión y de que nos sentimos sostenidos, arraigados a la tierra. Te propongo que desde aquí pases tu observación a la columna vertebral. Compruebas que permanece recta, que está elevándose hacia el cielo.
La vamos a mantener firme y a la vez flexible, cómoda. Pon también atención a tus hombros. Mira que están relajados, ligeramente hacia atrás, con el pecho abierto.
Mira ahora las facciones de tu cara. Procura que reflejen serenidad y calma. Y tu mandíbula inferior caiga ligeramente hacia abajo, para colocar la cabeza de tal forma que la coronilla quede exactamente en la vertical con el cielo.
Y desde aquí, desde nuestra coronilla, tomamos conciencia de nuestra otra dimensión. También somos seres espirituales y estamos conectados con todo el universo. Nuestro cuerpo es preferible que permanezca relajado durante toda la meditación.
Así que te propongo que imagines que desde arriba empieza a descender hacia ti una nube de color rosa y blanco que empieza a envolverte. Cada partícula de esta nube está impregnada de alienestar y te lo va a ir transmitiendoal mismo tiempo que llega hacia ti. Siente cómo envuelve tu cabeza, tu cara, cómo baja por tu cuello, cómo envuelve ahora tu torso y tu abdomen, y continúa bajando cubriendo tus piernas, llegando hasta tus pies.
Deja que penetre la calma en todo tu cuerpo. Déjate envolver por esta nube de calma. Y siente el relajo.
Un relajo que se extenderá desde tu cuerpo a tu mente. Vamos a seguir observando. Vamos a seguir fortaleciendo nuestra atención, usando ahora nuestra observación en el proceso respiratorio.
Solo observa. Observa ese vaivén que el aire entra en tu cuerpo y sale de tu cuerpo. Solo observa, no lo modifiques.
Y ves dónde te cuenta del ritmo que tiene, de si está muy agitado. Te propongo también que te des cuenta de la profundidad, de que si cada vez que entra el aire completa totalmente el recorrido en tus pulmones, llega hasta la parte baja de ellos y empuja tu diafragma, haciendo que tu abdomen se infle. Puedes observar también la temperatura del aire cuando entra, la temperatura del aire cuando sale.
Sigue observando el proceso de la respiración. Sigue observando los leves movimientos que se producen en tu cuerpo, de expansión cuando recibes, de contracción cuando expulsas el aire. Y ahora te propongo que lleves la atención a tu corazón.
Y desde tu corazón, imagínate que entras. Ahí tan dentro de ti abres una puerta y apareces en un paisaje natural, donde lo que más te llama la atención es un río. Visualízate ahí delante de ese río e imagina que este río representa tu vida, tu existencia, esa vida que quieres vivir con la verdad, con la verdad que anida en tu corazón.
Observa el río. ¿Cómo es? ¿Sus aguas son limpias y cristalinas? ¿Un caudal profundo y tranquilo? Todo está bien. Observa cómo es el río que visualizas, el río que simboliza tu vida.


Que tengas un maravilloso día. Namaste.

Con cariño